miércoles, 16 de marzo de 2016

El duende se apareció, . . . la plaza se estremeció.

Gonzalo Ramos Aranda desde México no deja estos versos sobre la actuación de Morante de la Puebla en tierras mexicanas el pasado mes de enero. 


Muchas gracias por compartirlo. 





“El duende se apareció, . . . la plaza se estremeció.”


Hoy, diecisiete de enero,
el toreo verdadero,
se ha aposentado en la Plaza
México, que nos abraza.

Tauromaquia, sin tiniebla
de Morante de la Puebla,
La Puebla del Río, Sevilla,
España, cuna, semilla.

Que germinó por el arte
del gran torero baluarte,
el de caminar muy grácil,
pareciera cosa fácil.

Mágico, terso capote,
que su duende no se agote,
la inspiración se desgrana,
hay que tocarle una diana.

Al matador más sensible,
cuya diestra es infalible,
¡con muleta, que modales,
prodigiosos naturales!

Calma, suave devaneo,
hondo, profundo trasteo,
muñecas de privilegio,
estético sortilegio.

Ena . . . morante, elegante,
etéreo, que va pa’ lante,
su psique ronda en el ruedo,
“el arte no tiene miedo”.

Temple, pintura, pureza,
sublime ritmo, realeza,
antológica cadencia,
cátedra rica, en esencia.

Faena de corte bello,
maestría de taurino sello;
afición, que aplaude, tiembla,
por Morante de la Puebla.

Campante espada español,
de la lidia, monstruo, . . . sol,
la clase, su firme arista,
¡ay, que verdadero artista!

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
México, D. F., a 17 de enero del 2016
Reg. SEP Indautor No. (en trámite)

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